Salas de regulación emocional para chicos: de qué se trata la nueva propuesta del Ministerio Público Tutelar porteño

Cada niño podrá armar una valija personal con hasta tres objetos seleccionados como pelotas antiestrés, auriculares o mantas.

El acompañamiento contempla una etapa previa de evaluación, la contención durante la entrevista y una fase final de descompresión.

La medida pone foco en la accesibilidad para menores con discapacidad o condiciones del neurodesarrollo que acuden al fuero porteño.

Con el objetivo de eliminar barreras institucionales y garantizar que los niños puedan expresarse en un ambiente empático, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad inauguró las primeras Salas de Regulación Emocional y un Rincón Sensorial del ámbito judicial del país para cuidar y acompañar a los chicos que tengan que atravesar un proceso en la Justicia.

Estas herramientas buscan transformar el paso de niñas, niños y adolescentes (NNyA) por los tribunales y favorecer la calma y la autorregulación para garantizar de manera efectiva su derecho a ser oídos en un entorno accesible, empático y libre de hostilidad.

Los especialistas señalan que el tránsito por una institución judicial suele despertar ansiedad, angustia y sobrecarga emocional, en especial para quienes han atravesado situaciones traumáticas. Para mitigar este impacto, el Ministerio Público Tutelar diseñó entornos alegres y coloridos divididos en tres sectores clave: una zona activa (para el movimiento y la exploración), una zona pasiva (orientada a la calma) y un espacio de transición para acompañar el ingreso y la salida de los menores.

La propuesta destaca por romper con las respuestas estandarizadas. Los espacios están equipados con una decoración especialmente diseñada con iluminación cálida regulable, texturas, pelotas antiestrés, auriculares, mantas y herramientas de expresión emocional.

A partir de la exploración de estos estímulos, cada menor de edad puede armar una «valija sensorial personal» con hasta tres objetos seleccionados por ellos mismos para que los acompañen durante las entrevistas periciales, declaraciones testimoniales o encuentros vinculares en procesos de familia, respetando sus propios tiempos y preferencias.

El acompañamiento en estos espacios consta de tres etapas. La primera es la identificación de necesidades junto a un equipo multidisciplinario, luego surge la utilización de la «valija sensorial» en la intervención judicial y finalmente se llega al espacio de descompresión para una transición emocional cuidada.

Un enfoque inclusivo y sin barreras

La iniciativa pone especial foco en la accesibilidad para niños y adolescentes con discapacidad o condiciones del neurodesarrollo.

En ese sentido, la asesora general tutelar Carolina Stanley explicó que «el paso por la Justicia puede ser una experiencia emocionalmente desafiante para los chicos que han sido víctimas o testigos de delitos».

Por eso, destacó que «promover arquitecturas institucionales centradas en ellos es una forma de eliminar barreras que impidan su acceso a la Justicia y su derecho a ser oídos y participar del proceso judicial”.

“En el Ministerio Público Tutelar trabajamos con una perspectiva de derechos, y en cada iniciativa nuestro foco está puesto en garantizar que niñas, niños, adolescentes y personas que requieren apoyo para el ejercicio de su capacidad jurídica puedan acceder a la justicia y hacer efectivos sus derechos», agregó.

La adjunta del organismo, Laura Grindetti, coincidó en que “no alcanza con garantizar un espacio formal para hablar y ser escuchado, también es necesario considerar cómo se siente cada niño o adolescente. Garantizar el derecho a ser oídos también significa generar las condiciones para que puedan expresarse con mayor bienestar y cuidado”.

Innovación y trayectoria en buenas prácticas

La creación de estos espacios sensoriales, que incluye un Rincón Sensorial con botellas interactivas y tarjetas de respiración en la sala de espera, se suma a una trayectoria de políticas de cuidado que el Movimiento Público Tutelar implementa desde hace años como la sala de Entrevistas Especializada (SEE) que funciona desde 2018 para tomar declaraciones testimoniales forenses en un ambiente protegido, evitando la revictimización.

También el organismo diseñó sus propias guías específicas de declaración con protocolos adaptados junto a especialistas para niños de nivel inicial y con discapacidad, trabaja con perros de Terapia para Asistencia Judicial que brindan contención emocional antes y después de los compromisos judiciales.

Y cuenta con un sistema de videos anticipatorios, que consiste en materiales audiovisuales accesibles (con lenguaje claro, pictogramas y Lengua de Señas Argentina) para que los chicos conozcan el edificio y a los profesionales antes de asistir.

Se puede consultar la nota aquí.