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Una pareja, dos padres varones, una familia

 

Página 12, 24 de mayo de 2013

Hernán y Rolando lograron que la Justicia los reconozca como padres sin estar casados. La odisea para traer al bebé desde la India.

Hernán M. y Rolando L. son una pareja gay porteña que se conoció militando hace 17 años y fruto de esa relación decidieron tener un hijo, que nació el 4 de febrero a través de la subrogación de vientre, en la India. Más allá de algunas dificultades, por un cambio de la normativa de visados en ese país, resueltas por la Cancillería, hoy se encuentran en Argentina y la Justicia falló a favor de ellos para que, aun sin estar casados, figuren como co-padres del bebé.

 Sacar a pasear a un bebé de dos meses en cochecito resulta un acto cotidiano para muchos, pero, en el caso de esta pareja, la recorrida se vuelve un acto político, a pesar de que ellos no lo vivan así. “No-sotros no hacemos de nuestra paternidad un acto de militancia, pero salir a la calle con nuestro hijo es un acto político. Estamos haciendo una reivindicación política: que la gente se acostumbre a ver una pareja de papás. Hay que naturalizar que hay nuevas formas de familia surgidas del matrimonio igualitario porque el silencio te pone en inferioridad de condiciones. Hoy la posibilidad de una familia formada por dos papás es un hecho”, dice Hernán a Página/12.

 

La pareja transitó un largo camino hasta que el contexto social y político y la ciencia pudieron hacer realizable su sueño. “Desde que nos conocimos hace 17 años que queremos ser padres. El había trabajo en la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), yo en la Sigla (Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina) y lo que nos unió fuerte fue nuestro deseo de formar una pareja y no perder por eso las posibilidades de ser papás eligiendo una pareja gay. Pero los primeros años queríamos terminar nuestras carreras”: Hernán es arqueólogo evolutivo y Rolando, físico en una empresa privada. “Estábamos buscando trabajo y el contexto era muy diferente. Estamos hablando de finales de los ’90, cuando recién se terminaba de reconocer la personería jurídica de la CHA. Ya del 2000 en adelante vimos que era muy posible y buscamos de muchísimas maneras”, dice Hernán.

Buscaron una alternativa engorrosa aunque muy común entre parejas gays: ser padres cruzados con una pareja de chicas que quisieran ser mamás y conocer a sus donantes, lo cual era difícil porque se tenían que poner de acuerdo cuatro personas. Con el tiempo, pudieron conseguir el dinero para acceder a una paternidad plena a través de un tratamiento de subrogación y se inclinaron por viajar a la India por los costos (con 70 mil dólares se paga una muy buena clínica) y para que su hijo tuviera la nacionalidad argentina desde su nacimiento, a diferencia de lo que sucede si el tratamiento se hace en Estados Unidos.

“La clínica cubre el tratamiento de gestación, el proceso de transferencia de embriones, la creación de embriones y la implementación. La donación de óvulos es aparte y puede hacerse con donantes anónimas con un costo extra –explica Hernán–. Esto para nosotros era un problema porque estábamos interesados en que el bebé, en un futuro, pudiera elaborar su propia versión de sus orígenes respecto de su gestación y, en ese sentido, buscamos que la donante fuera conocida. Tenemos un acuerdo legal por el cual jamás vamos a pedirle derechos parentales e invadir su intimidad y ella está dispuesta desde el primer momento a recibir fotos de él y contestarle sus preguntas. Hay muchas fantasías de que el cuerpo de las mujeres es una commodity, que el óvulo es una commodity, pero en el caso de la donante de nuestro hijo es una chica de afuera que lo quiso hacer porque había tenido pérdidas familiares y lo hacía como una reparación. Ella también tuvo que aceptar hacerlo para una pareja de varones. Cuando él elabore sus orígenes va a saber que hubo una mujer que lo gestó de otra mujer que tuvo la voluntad de brindar una célula para que él nazca.”

 De esta forma, viajaron a la India en mayo de 2012, firmaron el contrato, dejaron las muestras y el embarazo dio positivo quince días después. Pero el tratamiento tuvo una complicación externa impensada. A mediados de diciembre se produjo una modificación en el visado de subrogación por la cual sólo podían acceder a él las parejas heterosexuales casadas con dos años de antigüedad que no pudieran procrear por problemas médicos comprobables. El problema es que lo querían aplicar en forma retroactiva y no les querían dar la visa para ir a buscar a su hijo.

 Ante esta desesperante situación, Hernán y Rolando recurrieron a la Cancillería argentina. “El trabajo de Cancillería fue impecable en todos las instancias. Desde Buenos Aires, desde la Sección Consular, el ministro Rubén Buira y Laura Pace iniciaron las gestiones y averiguaciones sobre nuestra situación y la nueva legislación de visados. En Mumbai, el cónsul general Tomás Ferrari y el adjunto Alejandro Zothner Meyer se pusieron en contacto de inmediato con nuestra clínica y con las autoridades correspondientes de India, al tiempo que a través de la secretaria general averiguaban día a día el estado de salud de Nargis, la mujer que gestó a nuestro hijo, ante el inminente nacimiento. Ferrari gestionó nuestra documentación juntamente con gente en Buenos Aires para tener el pasaporte en tiempo record una vez reunidos todos los certificados en la India”, explica Hernán.

 Pero esto no fue todo. También contaron con el apoyo de distintas referentes como la legisladora María Rachid (FpV), secretaria general de la Mesa Nacional por la Igualdad. “Ella, Flavia Massenzio y Analia Mas me acompañaron a la entrevista con el embajador de la India en la que me explicó que el origen de esta modificación surgió a partir de dos casos de europeos que no buscaron a sus bebés en India porque sus Estados no les reconocían la ciudadanía”, relató.

 Esta particularidad de la legislación de India por la que la ciudadanía no se transmite por la mujer gestante, sino a través del progenitor o padre comitente, les dio un argumento para presentarse ante la Justicia para figurar como co-padres. “Como según la legislación de India, la mujer gestante no transmite su nacionalidad al bebé porque no tiene vínculo biológico con él, la ciudadanía le es conferida a través de la nacionalidad de su progenitor, o sea el padre comitente. En un acuerdo de gestación por subrogación, si se trata de una pareja heterosexual en la que sólo uno de sus miembros aporta gametos, el hijo se inscribe a nombre de ambos sin distinguir quién fue donante y quién no. Es por eso que como pareja del mismo sexo interpusimos un recurso de amparo para recibir este mismo tratamiento y podamos ser ambos co-padres de nuestro hijo.”

 El fallo estuvo en enero. “La jueza Elena Liberatori actuó con mucha celeridad a pesar de que estábamos con problemas con lo de India. Lo interesante del fallo es que separa la filiación biológica del rol paternal en este caso compartido, que le va a dar al bebé su identidad, y también separa el hecho de estar o no casados para considerarnos fundantes de una familia. Son dos avances. El fallo es muy lindo, lo vamos a poner un cuadrito.”

 

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