Perfil, 29 de octubre de 2018
La titular del organismo estatal explica cómo la ESI ayuda a prevenir y denunciar la violencia sobre los chicos. Hace unas semanas, en una escuela de Río Negro, una maestra les hablaba a sus alumnas y alumnos de cuarto grado sobre el cuidado del cuerpo y la intimidad. Es decir, estaba dictando contenidos de Educación Sexual Integral (ESI).
Al terminar la clase, les pidió a lxs alumnxs que escribieran en un papel y en forma anónima su parecer sus dudas frente a lo hablado. Los chicos y las chicas, así lo hicieron. La maestra leyó entonces, que una de sus alumnas contaba que un maestro del grado la había tocado varias veces. Luego, otras ocho alumnas repitieron los mismos abusos.