Diario Z, 10 de agosto de 2010
Están encerrados porque sus familias son pobres. En vez de ayudarlos, se paga fortunas a hogares privados.
Unos 1.300 chicas y chicos de la Ciudad viven en "hogares", modo políticamente correcto de nombrar a los viejos institutos de menores. Desde bebés hasta adolescentes de 17 años, apartados de sus familias, privados de su libertad. La enorme mayoría no cometió ningún delito y tampoco sus familias cometieron delitos contra ellos (violencia, abuso). Están encerrados porque son pobres.